Cáncer de mama: qué son los tratamientos neoadyuvantes, que permiten un nuevo y mejor abordaje

El conocimiento de nuevas drogas y la información cada vez más certera sobre la biología de los tumores llevó a que se extienda la indicación de quimioterapia preoperatoria. Cuáles son sus beneficios

"Creo que es muy importante que todas las mujeres sepan que el cáncer de mama es el cáncer más frecuente en mujeres y todas tenemos que saber que existe y que los tratamientos avanzaron muchísimo, al punto de que en la actualidad un diagnóstico de cáncer de mama no es una sentencia de muerte". Así cerraba la médica oncóloga Mariana Chavez Mac Gregor la entrevista con Infobae en el marco del Congreso Argentino e Internacional de Mastología, que se desarrolló la semana pasada en Buenos Aires.

Para ella, "lo importante es perder el miedo y que las mujeres puedan hablar, conocer, preguntar, asumir un papel activo y sin temor al hablar de esto para que cada vez el impacto de la enfermedad sea mejor en la sociedad".

En ese sentido, es que la especialista en cáncer de mamá del Centro de Cáncer MD Anderson Texas, Houston, EEUU explicó que "los nuevos tratamientos neoadyuvantes son sinónimo de hablar de quimioterapia preoperatoria".

Y tras precisar que "la quimioterapia puede darse antes o después de la cirugía", la experta detalló: "Cuando es después le decimos adyuvante y cuando es antes, neoadyuvante, entonces un sinónimo para entenderlo mejor sería hablar de quimioterapia preoperatoria".

Se trata de un modelo de tratamiento que se empezó a desarrollar hace cerca de 30 años en pacientes que tenían tumores que no se podían operar, que eran tan grandes que no se podían llevar a cirugía de manera inmediata, entonces se les daba quimioterapia de inicio para hacerlos más pequeños. "Y esto ha cambiado la manera en que entendemos el manejo de las pacientes que van a recibir quimioterapia, porque nos dimos cuenta que dar quimioterapia a las pacientes antes de la cirugía, si usamos el mismo esquema, no afecta el desenlace clínico de la paciente, es decir la quimio tiene el mismo efecto si la damos antes de la cirugía o después", detalló Chavez Mac Gregor, quien hizo hincapié en que lo que empezaron a entender con el tiempo es que si se le da a las pacientes quimioterapia antes de la cirugía se va a poder 'ver' en tiempo real cómo responden esos tumores al tratamiento, es decir, monitorizar la respuesta al tratamiento".

"Porque si tenemos una paciente que va directo a cirugía -continuó la especialista- y el tumor se remueve, técnicamente ya no tiene cáncer y se le hace quimioterapia, pero no hay manera de saber cómo está respondiendo porque el tumor ya no está ahí. En cambio cuando el tumor está aún en el seno de la paciente y le vamos dando la quimioterapia podemos ver cómo reacciona".

Además, otro de los beneficios que se observaron es que "dar quimioterapia preoperatoria incrementa la posibilidad de los cirujanos de hacer una cirugía oncoplástica más conservadora porque puede hacerse el tumor más pequeño y evitar la mastectomía".

Por otro lado, "lo que realmente generó más cambio en el tratamiento de las pacientes es el conocimiento de la biología de los tumores", consideró la experta de origen mexicano que se desempeña en los EEUU, quien resaltó que "no todos los cánceres de mama son iguales, no todos necesitan quimioterapia y no todos responden a la quimioterapia de la misma a manera, particularmente los tumores Her 2 positivo y los triples negativos que son mucho más agresivos generalmente necesitan quimioterapia".

"Ahora tenemos ciertos estudios que indican que aquellas pacientes a quienes les damos quimioterapia preoperatoria, al momento de la cirugía podemos saber cuál fue la respuesta al tratamiento -destacó Chavez Mac Gregor-. Entonces, en las pacientes en las que podemos eliminar todo el cáncer al momento de la cirugía sabemos que tienen muy buenos desenlaces clínicos. Mientras que aquellas que tras cuatro o cinco meses de quimioterapia previo a la cirugía llegan a esa instancia con mucho porcentaje de tumor 'vivo' sabemos que en ellas biológicamente sus tumores fueron resistentes".

Así, ahora puede identificarse a ese grupo de pacientes de mayor alto riesgo y con la quimioterapia preoperatoria es posible separar entre "pacientes que respondieron muy bien y las que no y enfocar los esfuerzos en ese grupo que no respondió como se esperaba".

Nuevos estudios demostraron que en esas pacientes que tienen tumores residuales (es decir que aún hay cáncer después de la quimioterapia al momento de la cirugía) que si se les da nueva quimioterapia -diferente a la inicial- es posible impactar y disminuir el riesgo de que el cáncer regrese. "Entonces, el modelo neoadyuvante para nosotros es la clave del manejo de muchas pacientes; implica un trabajo en equipo y un diálogo constante entre patólogos, cirujanos, radiólogos y aunque también requiere una evaluación más exhaustiva al inicio del tratamiento, nos ofrece sobre todo en pacientes con Her 2 positivos o triples negativos la posibilidad de brindarles potencialmente otros tratamientos si presentan enfermedad resistente".

"El modelo neoadyuvante nos permite hacer esa separación en términos del tipo de cirugías que se pueden hacer y del tratamiento que se puede encarar después de la cirugía", enfatizó.

La evolución de este tipo de manejo, que se inició en pacientes con lo que se conoce como "enfermedad localmente avanzada", o no operables y hoy se usa en pacientes que tienen tumores mucho más pequeños, que pueden reducirse aún más, permite, en síntesis, "hacer más fácil el trabajo de los cirujanos, entender la biología y hacer una evaluación en vivo del tumor y potencialmente dar otro tratamiento después de la cirugía", puntualizó Chavez Mac Gregor, y agregó: "El abordaje incluye la colocación de un clip antes del inicio del tratamiento para marcar la zona donde estaba el tumor, que muchas veces desaparece con el tratamiento no adyuvante y el cirujano necesita conocer la localización de la pieza quirúrgica que deberá mandar al patólogo".

"La cirugía es indispensable, pero casi en ningún caso suficiente"

El médico mastólogo Aníbal Núñez De Pierro, es miembro de la Sociedad Argentina de Mastología (SAM), y en diálogo con este medio aclaró que "hoy por hoy, luego del tratamiento sistémico, el estándar es que la paciente se opere".

"Tradicionalmente la paciente aceptaba el esquema de cirugía primero y tratamiento sistémico después con la idea de que con eso se liberaba del cáncer -aseguró el especialista-. Hoy sabemos que la cirugía es prácticamente indispensable pero casi en ningún caso suficiente para optimizar las chances de curación; entonces lo que debe concientizarse cuando se habla de esquema neoadyuvante es que el cáncer de mama, como prácticamente ningún cáncer, es válido para ser manejado de manera individual; requiere el concurso de múltiples especialistas que desde el inicio evalúen cuáles son las mejores características para la paciente, como patólogos, imaginólogos, cirujanos, entre otros".

La paciente debe tener presente que el tratamiento capaz de mejorar su cáncer se inicia en el momento en que comienza la quimioterapia neoadyuvante; "no es que está demorando aquel tratamiento que la librará del cáncer porque la cirugía se va a realizar dos, tres, cuatro, o cinco meses después", subrayó Núñez De Pierro. "La paciente ya está en tratamiento y los elementos clave de su enfermedad ya están siendo manejados y secundariamente puede obtener un rédito en tanto la cirugía no sólo le permita conservar la mama sino que sea óptima en cuanto a su mayor eficiencia lo cual naturalmente redunda en el pronóstico".

Y en ese sentido, destacó que "cuando se propone un esquema de neoadyuvancia y la paciente plantea el temor de 'entonces sigo con el cáncer a cuestas' hay que explicarle que sí va a seguir teniendo presencia pero una parte clave del tratamiento ya se ha iniciado".

"La paciente tiene que tener en cuenta que el resultado que se obtiene con la quimioterapia antes de que el tumor haya sido extirpado o modificado por la cirugía permite reconstruir para su caso particular los tratamientos que van a venir después de la cirugía -desarrolló el experto-. Hasta no hace mucho tiempo, la neoadyuvancia era un tratamiento de elección, pero si no había funcionado se transformaba en un señalador de pronóstico; hoy ya no es así, particularmente en algunos tipos de tumores hay herramientas para adecuar lo que se hará después para el beneficio de la paciente, que tal vez por el sólo efecto de la quimioterapia neoadyuvante no parecen haber quedado en condiciones óptimas".

A lo que Chavez Mac Gregor, remató: "Al día de hoy la cirugía es clave porque es la manera de saber cómo respondió la paciente a la quimioterapia; es lo que permite ver el reporte al microscopio de la respuesta celular. La cirugía no sólo es parte clave del tratamiento sino que da la información que necesitamos para seguir".

Fuente: Infobae - Acceda aquí para leer el artículo original.

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